Lea a Galleyeah |
Un montón de letras desordenadas, y otras algo ordenadas. |
Amo al gato justo como es. Durante nuestra diaria sesión matutina de caricias, en la que se sienta a mi lado con la majestuosidad de un sultán, su más puro instinto lo obliga a abandonarme por unos minutos e ir al acecho de una mosca desesperada que intenta escapar por el cristal de la ventana. Da un par de saltos y la persigue como un experto depredador hasta que, detrás de la bocina, lejos de mi vista, el zumbido de la mosca deja de escucharse.
Entonces el gato vuelve a mi lado un poco avergonzado y mastica junto a mí la mosca aún viva. Lo de “avergonzado” se lo atribuyo yo por el acto tan atroz que acabo de presenciar, mas para él, todo en un segundo vuelve a la normalidad; Se sienta con la elegancia que lo caracteriza y solicita nuevamente mis caricias. Y sin saber de reglas de higiene o modales, besa la mano que se las brinda.
Amo a mi gato y de pronto me descubro pensando que aún si fuera una enorme rata en vez de esa indefensa mosca, lo seguiría acariciando con la misma solemnidad.
Éste es Berlioz, el gatojazz.
En este caso, proceda CON SERIEDAD. La revolución no es un juego. Cese de reir. NO SUEÑE. Sobre todo NO SUEÑE. Soñar no conduce a nada, sólo la reflexión y la seriedad confieren la ponderación necesaria para las acciones duraderas. Niéguese al delirio, a los ideales, a lo imposible. Nadie baja de…
Tu nombre me resuena en la cabeza
como un taladro dulce.
Cada letra se fija en mi conciencia
pera mostrarlas a todas horas;
en el parabrisas del coche,
en la caja del gato,
en la oscuridad antes de dormir.
Entonces, de repente aparecen
todas juntas como una condena,
como un mantra,
como una palabra secreta.
Se conjuran y en el silencio total
digo tu nombre.
Lo digo tres veces y entre pausas,
por que una sola no me basta.
Y tu nombre te trae a ti,
y a ti con todos tus recuerdos.
Tus perfumes, tus sonrisas
y tu cuerpo entero,
tu felicidad y tu tristeza,
tu sabiduría y tu locura,
tu vida entera que se vuelve arte.
Y de vez en cuando
maldigo los momentos
en que te recuerdo.
Siete millones es poco cuando se habla del corazón. Uno lo es todo si se camina en la madrugada. Las calles desoladas, silenciosas abren sus piernas sin saber a quién esperan. Las luces que se van cayendo de sueño, me miran misteriosas cuando atravieso. Por la avenida los autos en manada, lanzan un rugido veloz y desaparecen, vuelve la calma, el silencio y la nostalgia.
Éste escenario es perfecto para que suceda un asesinato. De pronto la madrugada se ha puesto morada, como anunciando el preámbulo de algo. Mientras tanto, yo imagino a un hombre que imagina a un hombre que imagina a un hombre, que en la madrugada mística e impredecible, mira un par de sombras lejanas. Y dentro de su escasa fe, ruega a Dios que sean almas humanas; Lo piensa bien y ruega a Dios que sean imaginarias; Lo piensa mejor y ruega a Dios que lo que sus ojos miran, sean la sombra de dos buenos samaritanos.
Las dos sombras se acercan lentamente y, al pasar un coche, se ilumina todo el camino a su paso, dejando ver al hombre, que sus temidas sombras son las de dos tipos grandes y calvos. Son blancos como la nieve y de ojos pelados, caminan bien erguidos y directo hacia el noctámbulo.
El hombre cruza la acera asustado, y pronto lo siguen los calvos. Los ve cada vez más cerca y toma otra ruta para despistarlos. Los tipos grandes y calvos, tienen al hombre acorralado, entre dos callejones, donde sólo cabe un auto.
Y a punto de ser de la noche borrado, los tipos grandes y calvos son arrollados, por el auto de un justiciero enmascarado, o quizá sólo un borracho muy alocado. Y en su último suspiro, explican los dos tipos grandes y calvos: nuestro único deseo, era vender a usted, señor asustadizo, un seguro contra accidentes nocturnos; Hemos vendido todo el día, y para terminar la jornada, nos faltaba por vender sólo uno en ésta vía.
El hombre desparece y desaparecen los tipos calvos. Permanezco yo, sonriendo y avanzando por las calles de la madrugada. Aunque no es tan divertido, como en mi historia entreverada. Mientras camino pienso, pienso y pienso. Y mientras pienso, diviso a lo lejos, un par de sombras humanas.
Pájaros en la cabeza: proyecto final de ilustración.
Hace poco tiempo conocí un televisor que sólo proyectaba en la pantalla un fondo blanco. Era tal su avaricia, que eso era lo único que le permitía ver a sus dueños y se guardaba sólo para él un maravilloso universo de entretenimiento, colores y sonidos contenidos en innumerables canales que recibía de una señal celestial prepagada.
El muy egoísta televisor llevaba haciendo eso por un par de años desde que decidió un día que si los demás veían sus canales ya no quedarían suficientes para él. Sus dueños en vano trataron de convencerlo de que eso no sucedería y que nada tenía que ver con él. El televisor era muy necio y no pudieron obtener nada más que un fondo muy blanco como respuesta a cualquier orden que le daban con el control remoto.
Los dueños del televisor, que no me avergüenza decirlo, eran mis tíos, después de un tiempo se resignaron y decidieron aceptar que si ese era su destino y el del avaro aparato, lo tomarían de la mejor manera posible y aceptarían al televisor como un integrante más de la familia. Y así cada tarde después de la cena, se sentaba toda la familia frente al televisor a mirar por horas esa pantalla de color blanco y a escuchar el silencio más profundo, mientras el televisor satisfecho, sonreía ligeramente guardándose para él todo lo que le cabía en sus entrañas.
Cereal Sinflox, o la primera entrega de la clase de Ilustración Digital.
Joven amigo: ¿Se siente revolucionario? ¿Cree que la hora se acerca para nuestros pueblos?
En este caso, proceda CON...
Hmmm… Oook…A page from Playboy in Braille.
Pájaros en la cabeza: proyecto final de ilustración.